Es completamente normal.
A diferencia de las barritas de incienso, el Palo Santo y
los atados de salvia están pensados para arder lentamente, sin mantener una
combustión continua. Después de encenderlos, suelen apagarse de forma natural
al cabo de dos a cinco minutos, mientras continúan desprendiendo su fragancia.
Si lo deseas, puedes volver a encenderlos varias veces
durante el ritual.
En algunas tradiciones, esta extinción natural también forma
parte del ritual, ya que se interpreta que la madera o las hierbas arden
durante el tiempo necesario. Se trata de una creencia cultural o espiritual, no
de una propiedad física del producto.