El sentido del olfato está lleno de paradojas.

Por un lado, a la pregunta de cuál es nuestro sentido menos útil  y a cual renunciaríamos si tuviéramos que renunciar a uno, la mayoría respondemos que el sentido del olfato. Por otro lado, resulta que ha sido un componente esencial de las prácticas religiosas y genera una industria multimillonaria de perfumería y sabores.

La realidad es que el sentido del olfato es poderoso. Intensamente visceral, nos provoca emociones repentinas y vívidas que evocan recuerdos y lugares largamente olvidados. Se puede recordar hasta un 35% de lo que se huele pero sólo un 5% de lo que se ve. La memoria puede retener hasta 10000 aromas distintos, pero apenas podemos describirlos pues  sólo podemos hablar de ellos con un vocabulario escaso e impreciso.

Y además es absolutamente subjetivo e influenciable.

Celebración de la desconfianza

El primer día de clase, el profesor trajo un frasco enorme:

-Esto está lleno de perfume -dijo a Miguel Brun y a los demás alumnos-. Quiero medir la percepción de cada uno de ustedes. A medida que vayan sintiendo el olor, levanten la mano.

Y destapó el frasco. Al ratito nomás, ya había dos manos levantadas. Y luego cinco, diez, treinta, todas las manos levantadas.

– ¿Me permite abrir la ventana, profesor? -suplicó una alumna, mareada de tanto olor a perfume, y varias voces le hicieron eco. El fuerte aroma que pesaba en el aire, ya se había hecho insoportable para todos.

Entonces el profesor mostró el frasco a los alumnos, uno por uno. El frasco estaba lleno de agua.

Eduardo Galeano, El Libro de los Abrazos. Ed. S XXI

Olfato, el sentido sin palabras.

Podemos imaginar un día en la playa, o una noche en la ópera, pero como decía Paul Groussac, citado por Borges en su Libro de Sueños,  las alucinaciones del gusto y sobre todo las del olfato, son mucho más raras,… nos es imposible imaginar el olor del  jazmín

También nos es imposible describir un aroma que la otra persona no conoce, y a pesar de eso podemos llegar a distinguir diez mil olores diferentes.  Esto es porque  las conexiones fisiológicas entre el olfato y los centros del cerebro que procesan el  lenguaje son muy pocas. Justo lo contrario que los centros de la memoria.  Napoleón y Josefina amaban las violetas

Ella siempre llevaba un perfume de violetas. Cuando ella murió en 1814, Napoleón plantó violetas en su tumba. Poco antes de partir a su exilio en Sta Elena, visitó la tumba , tomó unas violetas y las guardó en una pequeño relicario que llevó en su cuello hasta el final de sus días.

Un ambiente que huele bien nos hace más honrados y generosos.

   Según un estudio dirigido por Katie Liljenquist de la Brigham University  y publicado en Psychological Science, nuestra conducta ética mejora notablemente cuando estamos en un lugar con buen olor, incluso cuando ése olor sea tan ligero que es inconsciente. Las conclusiones tienen importantes implicaciones en lugares de trabajo, comercios y otras organizaciones que gastan una importante cantidad de dinero en medidas de vigilancia y seguridad para evitar lo que se llama “pérdida desconocida” (hurto de clientes y robo interno). Dicho de otra manera, el aroma es una manera simple y discreta de estimular un comportamiento ético.

El estudio, titulado “El aroma de la virtud”, es insólitamente simple pero absolutamente concluyente. El primer experimento era un “juego de confianza” (trust game) en el que a los participantes se le dona una cierta cantidad de dinero (12 $) y luego tienen que devolver una parte. Los participantes en la habitación perfumada devolvían una media de 5.33 $ mientras que los de la habitación normal sólo devolvían 2.81$.
El segundo experimento evaluaba la conducta altruista y la generosidad. Los participantes de la habitación perfumada estaban más dispuestos a hacer trabajos de voluntariado (4.21 en una escala de 7) que los de la habitación sin aroma (3.29). También mostraban más disposición a donar dinero (22% frente a 6%).
Estos descubrimientos pueden aplicarse en el hogar y en la oficina. Si quemamos una barrita de incienso en nuestras casas y lugares de trabajo, seguramente no sólo se limpiará el ambiente sino que también hará que la atmósfera y las relaciones sean más amables y  enriquecedoras.
Fuente: Liljenquist, Zhong & Galinsky,  “The Smell of Virtud: Clean Scents Promote Reciprocity and Charity”.

Perfume en polvo llamado Zukoh

 
En Japón hay un tipo de perfume en polvo llamado zukoh. Es un polvo muy finamente molido hecho de los mismos ingredientes naturales de los que hacen el incienso: canela, sándalo, cassia, clavo, borneol, anís estrellado,…
Desde hace siglos lo usan los monjes budistas para purificarse en ceremonias y meditación. Se frotan con él  las palmas de las manos y luego se lo extienden por el pelo y la ropa.
Este polvo de fino perfume es deliciosamente aromático, relajante y terrenal. Llevarlo es como caminar por una delicada bruma de fino incienso. A lo largo del día, el calor del cuerpo va realzando la mezcla. Se puede frotar en cualquier lugar punto del pulso: tras de los oídos, las manos…